Sonreí fingiendo algún placer
al ver ovejas acariciar tus vidas,
olvidando que mi rebaño se perdió,
pensando que tu vida estaba a mis pies.
Ruego por que el mar te deje ver
los ojos de un glaciar.
Hoy vi tu sonreír iluminando balcones que dan a un mar, clamando por sed de calmas. Descalza, olvídate de mis vientos, que soplaron en tu ayer y rogá por los duendes que giran a tus pies.
Maldigo tus pesares y adoro tus maldades.
Desconsuelo tu llorar,
mi tormento no cesa,
tus lagrimas brindan noches de paz,
humedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario