jueves, 29 de marzo de 2007

Confesión.


Demasiado tarde se dio cuenta de su pasión,

muy temprano se percato de su hecho.

Bajo escaleras que a ningún lado lo llevaban,

solo sangre acompañaba su descenso.

Su parpados nerviosos, sus dilatadas pupilas,

lentamente su puño cerro, lentamente su mente se hundió.

Incomodas sillas, acompañan su tortura,

Destrozadas imágenes descienden en su abismo.

Tanto rojo, tanto grito.

No soportó la idea de un adiós, no soportó la idea del reloj.

Su parpados nerviosos, sus dilatadas pupilas,

lentamente su puño cerro, lentamente su mente se hundió.

Cometer verdades y olvidar placeres,

placeres que se saben crueles.

Placeres que saben a leches.

No hay comentarios: